Desde la caja de bateo

Sergio Arturo Duarte | 19:10 hrs.



Dentro de la magia y el misticismo que envuelven al beisbol, las supersticiones y las cábalas que los peloteros guardan o practican le dan un sabor muy especial al ‘rey de los deportes’, máxime si se trata de los playoffs, instancia que ahora viven las Grandes Ligas.

Seguramente usted recordará a los tres veces campeones de la Serie Mundial, Atléticos de Oakland de la década de los 70, con Rollie Fingers en sus filas, bigotones, barbones y de cabello largo, el casco siempre sucio del dominicano Manny Ramírez y la costumbre de los pitchers de dar un brinquito al entrar o salir del terreno de juego en cada entrada para no tocar la raya de cal y hacerlo siempre con el mismo pie.

También, las gorras volteadas en el dogout de los Mets de Nueva York y las barbas usualmente crecidas en los rostros de los peloteros, en el ‘Clásico de Otoño’.

Pues bien, el beisbol no es sólo pasión, rituales y cábalas al por mayor, como la atribuida a Héctor Espino, quien dicen, siempre traía en la bolsa de su pantalón una moneda de diez centavos americanos –dime-, sino también es leyenda, sabiduría y creencia popular que enriquecen aún más la grandeza del juego de pelota.

En plena disputa de la Serie Divisional entre los Cachorros de Chicago y los Gigantes de San Francisco, en la Liga Nacional, surge la gran pregunta: ¿terminará al fin, después de 71 largos años la ‘maldición de la cabra’ para los Cachorros o los Gigantes continuarán con el reinado que ejercen en años pares en la ‘Gran Carpa’?, después de los títulos obtenidos en 2010, 2012 y 2014.

Los Cachorros no ganan una Serie Mundial desde 1908 y no llegan a ella desde 1945.

La leyenda cuenta que el infortunio de la novena propiedad de Phillip K. Wrigley, inició el seis de octubre de 1945, cuando disputaba el cuarto juego de la Serie Mundial contra los Tigres de Detroit.

Arriba dos juegos a uno y en la antesala del gallardete, al Wrigley Field llegó un personaje llamado Billy Sianis, un inmigrante griego dueño de la cantina Billy’s Goat (la cabra de BiIly).

Billy no llegó solo, se hizo acompañar de su cabra llamada Murphy, a la que consideraba un amuleto de la suerte y, que a la vez, utilizaba para promocionar su negocio, ubicado a unas cuantas cuadras del estadio.

En la puerta, le fue negada la entrada a Sianis quien exigió hablar con el propietario de los Cachorros.

“Dejen entrar a Billy, pero no a la cabra”, fue la orden del directivo.

“¿Por qué no a la cabra?, replicó el aficionado.

“Porque la cabra apesta”, respondió Wrigley.

Otra versión popular señala que Sianis entró al estadio con la cabra, pero el público le exigió que se retirara del inmueble por el mal olor de Murphy.

Iracundo Sianis lanzó una funesta predicción, vigente hasta ahora: “los Cubs no ganarán la Serie Mundial hasta que no le permitan a la cabra entrar a Wrigley Field”.    

El tema de los Cachorros también ha sido llevado al cine y la película Regreso al Futuro (Back to The Future), pronosticó que, en el 2015, los Cachorros alzarían el título en el beisbol de los Estados Unidos, lo cual, no sucedió.

En la secuela del filme estrenado en 1989, Marty McFly, viaja al 21 de octubre del 2015, coincidentemente, el día que los Cachorros fueron barridos por los Mets de Nueva York en la final de la Liga Nacional, 4 a 0.

Casualmente varias versiones de la película Cazafantasmas fueron exhibidas en los años que los Cubs llegaron a la serie de campeonato, pero nada más.

En agosto pasado fue estrenada la versión de los Cazafantasmas, protagonizada por mujeres y surge la misma pregunta ¿será este el año del anhelado título para el equipo de la ‘Ciudad de los Vientos’?.

Hoy, los Cachorros que dirige el manager Joe Maddon, quienes lograron la mejor marca en la temporada, presumen un roster de cuidado, muy completo en todos sus departamentos, con Jake Arrieta y Jon Lester como sus ases en el montículo, ganadores de 37 juegos entre ambos, en el calendario regular.

Además, cuentan con dos temibles aporreadores en Kris Bryant y Anthony Rizzo y un respetable bullpen, apuntalado con la adición de Aroldis Chapman en la recta final de la campaña.

Cansados de frustraciones que parecen eternas, derrotas y episodios tristes, como el del 2003, cuando el aficionado Steve Bartman metió la mano e impidió que el jardinero Moisés Alou atrapara la pelota.

Al final, los Cachorros perdieron el título de la Liga Nacional ante los Marlines de Florida y se quedaron a un paso de llegar a la Serie Mundial.

En esta postemporada atestiguaremos si los Cachorros terminan o no con la ‘maldición de la cabra’, luego que en el 2004, los Medias Rojos de Boston bajo el mando de Terry Francona pusieron fin a la ‘maldición del Bambino’.

Los patirrojos lograron la hazaña nunca antes vista de eliminar a los Yanquis de Nueva York en la final de la Liga Americana, tras ir abajo 0-3 en la serie, después, superaron a los Cardenales de San Luis y se proclamaron campeones.

Ahora al mando de los Indios de Cleveland, Francona tiene a los Medias Rojas en la olla, dos juegos a cero en la serie divisional de la Liga Americana, casualidad o ironía del beisbol.

 


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